El sábado 16 de abril, el Papa Francisco visitó la isla de Lesbos en Grecia con la intención de hacer compañía a los miles de refugiados. También se llevó a Roma a doce refugiados para acogerlos en el Vaticano obligando indirectamente a Roma a darles un hogar. La intención del Papa es más que nada un tirón de orejas a Europa para que nos demos cuenta de la injusticia que están viviendo. También nos intenta decir que la situación ya es insostenible y que si todos ayudáramos un poco podríamos solventar uno de los mayores problemas que ha tenido la historia reciente. Deberíamos concienciar a los más pequeños que todos los seres humanos somos iguales y tenemos los mismos derechos.
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